Yo, interior, cuerpo

Poesía

Yo, interior, cuerpo es una antología de mi poesía compilada por Miriam Tessore y publicada en Argentina con motivo del Festival Internacional de Poesía de Córdoba en 2013. El título viene de un texto que escribí para la revista aragonesa Rolde a modo de fragmentos para una poética, y que Miriam rescató durante su proceso de investigación. En esta antología pueden encontrarse poemas de Espejo negro, Bella durmiente, Desalojos, del entonces inédito Haz lo que te digo y un par de poemas dispersos que luego se publicaron en Espejo negro y otros poemas, editado por Liliputienses ese mismo año.

Texto publicado en Rolde – Revista de Cultura Aragonesa, nº 117-118, (julio-diciembre de 2006)

YO, INTERIOR, CUERPO

I

El cuerpo es mi materia, lo que soy.
Mi vientre es mi mundo interior. De tantos mundos imposibles, uno.

El cuerpo es misterio. Lo aparente no es más que el caparazón del cuerpo. Una cáscara que se arruga con el tiempo, como una fruta; le salen manchas, se ablanda, se deforma.
Mi cuerpo desnudo esta aquí y no en otra parte.

En mi cuerpo está la memoria, tiene un espacio en mi cerebro, pero también en mi carne. Así el lenguaje.
Estas palabras también son mi cuerpo. Verbo hecho carne.

El cuerpo es metafísica e intertextualidad. Huele a lo que come. Muta al contacto con otros cuerpos.

Mi casa es este cuerpo que parece una mujer. Una propiedad que me posee, un refugio que me deja a la intemperie.

La anidación de cuerpos es un estadio temporal.
A menudo nuestros cuerpos son duros muros paralelos que se quitan la luz.

(Porque el amor no se detiene en la frontera de un cuerpo, atravesé tu carne y encontré más carne.)

No lo es todo pero es todo lo que tengo. Yo. A veces ni eso a veces
soy la pura humedad que un día caló los huesos que tuve.

II

El cuerpo es mi materia, lo que soy. Un cúmulo de átomos, una estrella: “sólo un interludio temporal entre las difusas nubes de gas de las que nacen y los objetos totalmente colapsados- las singularidades-en que van a morir.”

La singularidad. El punto de contacto entre lo natural y lo sobrenatural.

“Cada cuerpo tiene en sí mismo sus propios medios de autodestrucción.”

Pero “cada objeto que existe debe poseer los medios para impedir su propio colapso.”

Mi cuerpo está de sobra regenerado y vibrante
mi sexo rezuma por toda la casa, hinchado y feliz.
Pero esta cabeza no se concentra en la felicidad no la asimila
en ella no puedes penetrar ni protegerme. (…)

Todo cuerpo es grave, conoce la atracción inevitable de la materia hacia la materia, de un cuerpo hacia otro cuerpo y de un cuerpo hacia sí mismo.

Todo cuerpo es leve, se separa de otros cuerpos y de sí mismo, borra la memoria. Se desvanece.

“Cuando un cuerpo está sometido a una gravedad tan grande que no puede soportar su propio peso, sobreviene la catástrofe y el cuerpo se colapsa.”

Es en el eje temporal donde se ven las fluctuaciones entre gravedad y levedad. Situados en un punto fijo, sólo se verá la una o la otra. Todo cuerpo, aun en contra de su voluntad, está en movimiento. El tiempo es distancia insalvable.

“La íntima conexión entre la gravedad y la naturaleza del espacio y del tiempo es la que hace que el aplastante colapso gravitatorio suponga mucho más que una crisis de la materia: supone una crisis en la estructura misma de la existencia.”

III

La actividad mental que se genera en mi cerebro cuando escribo, me hace feliz. Es una sensación momentánea, un momento de vida.

Después de que la maquinaria deje de funcionar, mi cuerpo todavía será materia orgánica, susceptible de alimentar otras formas de vida, sin formar parte de ellas.

El cuerpo fijado por el lenguaje permanecerá como imaginación.

Primero se me hizo el mundo pequeño
luego yo
me hice tan pequeña como una ciruela
en algún lugar entre las paredes de mi estómago.
Tantas veces bajé buscando trastos viejos a este sótano
que me quedé dentro
lejos muy lejos de hombres y ventanas.
Aunque quisiera
ya no podría ver nada afuera.